¿Qué pasa cuando el motor se apaga? La historia de Andrés.

A simple vista, Andrés lo tenía todo. Era el reflejo exacto de lo que nuestra sociedad premia: exitoso, deportista, con una mente lúcida y una determinación inquebrantable. Su vida había sido una curva siempre ascendente, marcada por la fuerza y el logro.

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Pero a los 52 años, el mapa que Andrés conocía se borró de golpe.

En el mismo año, perdió su cargo ejecutivo y su esposa le pidió el divorcio. El impacto no fue solo emocional; fue sistémico. La confusión y el bloqueo fueron tan devastadores que su mente, simplemente, se desconectó. Andrés se disoció. Apareció cuatro días después en la puerta de su casa, sin recordar absolutamente nada de lo que había vivido en ese tiempo.

Ese “apagón” lo dejó marcado. Al intentar reinsertarse laboralmente, la inseguridad lo dominaba.

Su pregunta —y la de muchos en esta etapa— era: “¿Me volví loco?”.

Andrés no perdió el juicio, ni perdió su inteligencia, ni sus 30 años de experiencia. Lo que ocurrió es que su capacidad de agencia —esa fuerza interna que nos permite actuar sobre el mundo— estaba sostenida sobre creencias de acero que, al romperse la realidad externa, se desplomaron sobre él.

A menudo pensamos que si alguien deja de funcionar, es porque el individuo falló. Pero en el caso de Andrés, simplemente, su motor interno se apagó.

Cuando toda tu vida te han enseñado a ser el motor que empuja, nadie te explica qué hacer cuando el combustible de la autoexigencia y el éxito externo se agota.

Lo que Andrés vivió fue el colapso de una identidad que ya no le servía para navegar su nueva realidad.

Necesitaba un espacio de desarrollo vertical o autoconocimiento para entender que su valor es mucho más grande que sus logros.

A veces, el motor tiene que apagarse para que podamos dejar de ser máquinas de rendir y empecemos, por fin, a ser humanos.

Si te sientes reflejado en la historia de Andrés, o si sientes que tu propio motor está perdiendo fuerza, te invito a un espacio de reflexión que hemos preparado para este momento de la vida:

Soy Cecilia Sepúlveda, especialista en Propósito y Desarrollo Vertical. Mi causa es abrir espacios de Desarrollo Vertical (Autoconocimiento) para que los desafíos de los 50+ no sean el final de un camino, sino el inicio de una nueva forma de estar en el mundo